"Angels
won´t lie"
Basado en Saint Seiya de
Masami Kurumada
Ikki x Hyoga
By Kurai Neko
Kn: .. toy cansadaaaa =-=
Ikki: *abre la boca para contestar*
Kn: No, no lo digas, ya sé que soy una quejica ¿pero que más quieres? Quien
no llora no mama o_ó
Ikki: Sí claro... lo que tu digas...
Hyoga: En eso tiene razón o.o Si quieres algo tienes que pedirlo
Kn: ^^ Exacto
Ikki: ¿Y por qué no tratan de obtenerlo por sus propios medios? oU
Hyoga: -3- Ikkiiii
Ikki: .. ¿Y tu que quieres ahora?
Hyoga: Dame un beso ^3^
Ikki: ¡No!¿¡Es que te has vuelto loco!?? O_Ó
Hyoga: Bien... *lo agarra de la camisa* Pues lo "conseguiré por mis
propios medios" o3ô
Ikki: ¡Quita loco!!! >//<*
Kn: ... X_DUu ..
Angels won´t Lie
Capítulo 5.
This everlasting angels calling
Suspiró cansado mientras cerraba la
puerta despacio.
Echó las llaves desde donde se encontraba y los años de práctica y la buena
puntería de Ikki hicieron que, como la mayoría de las veces, cayeran en el
amplio cenicero de metal que usaban para dejar los llaveros.
Sus pies hicieron un giro a la izquierda y empujó la puerta que daba al salón.
- Hola hermano - saludó el pequeño
de la casa con una sonrisa dulce en sus labios -. ¿Qué tal el paseo?
- Aburrido - contestó el otro dejándose caer en el sofá -. Sólo me ha
servido para pillar una insolación...
Las mejillas rojas y la piel un tono
más oscuro de lo que fuera el día anterior corroboraban sus palabras. Shun se
encogió de hombros e indicó que haría la comida mientras él descansaba
debidamente en el cómodo mueble.
Ikki sabía que era su forma de ordenarle que no se moviera de allí. Su madre
tenía la misma grácil manera de asegurarse que cumplían sus mandatos sin
crearles la sensación de obedecer una orden tajante.
Bufó tapándose los ojos con el
antebrazo derecho y echando la cabeza hacia atrás.
Se había pasado la mañana buscando la casa a la que le llevó "su
angelito" de visita. Las primeras dos horas había maldecido a la poca
atención que había prestado al camino por el que el rubio lo había llevado,
aunque estaba seguro de saber en que zona se encontraba, y no pudo más que
sonreír satisfecho y de medio lado cuando la pequeña casa se alzaba casi
escondida delante suyo, como agazapada para que no la encontrasen. De alguna
extraña manera aquello le recordó a las primeras veces que el muchacho lo
visitaba, sin acercarse.
Se quitó los zapatillas con los pies
y se tumbó cuan largo era, en su lugar y posición preferidos para hacer la
siesta, aunque no iba a dormir.
Estaba cansado, pero su mente trabajaba muy despierta, analizando los hechos de
la mañana.
Un ligero aroma dulce rondó por el salón-comedor. Ikki se preguntó que
estaría haciendo su hermano en la cocina, pero antes de moverse recordó que lo
echaría a patadas de su zona de acción si lo veía pululando por allí en vez
de tomar el descanso que le había recomendado.
Se removió inquieto hasta notar que
los bultos de los cojines se adaptaban a su cuerpo.
Había llamado al timbre de la casa y esperado pacientemente... durante quince
segundos. Volvió a llamar insistentemente.
Estaba claro que la casa no estaba abandonada. La acera estaba limpia y lo que
podía ver del pequeño jardín delantero estaba cuidado.
Dio unos pasos hacia atrás, mirando al primer piso. Pudo ver un balcón del que
asomaban unas pocas plantas. Si esa era la casa debía de ser el que se
encontraba en el cuarto al que lo llevó el muchacho.
Se pasó más de una hora esperando que alguien abriera. Pero nadie entró, ni salió del edificio. Aún así estaba decidido a contactar con quien fuera que viviera en aquel lugar, o al menos saber algo de esa persona. Aunque el dolor de cabeza lo puso en marcha para volver hacia su propia casa y el reloj le dio un motivo más para hacerlo. Estaba seguro que no sería la última vez que se acercaría allí.
- ¡Ikki! - lo llamó de nuevo su hermano - ¿Me oyes?
Ikki miró el ceño fruncido de Shun, que llevaba un plato en cada mano y lo miraba fijamente.
- Lo siento... creo que casi me quedé dormido.
El chiquillo sonrió y negó con la cabeza, dejando su carga en la mesa y volviendo por el mismo camino hacia la cocina.
- Últimamente estás muy distraído...
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Abrió los ojos como tantas otras
veces y allí estaba. Tumbado a su lado, dándole la espalda y con las alas
pegadas a su cuerpo.
Alzó una mano para acariciar las plumas níveas y suaves, que se erizaron al
contacto, haciendo que el dueño de esa maravilla girara para verlo.
El muchacho se tumbó sobre su vientre, apoyándose en los codos, y sonrió
dócilmente, curvando sus labios.
Ikki se dio cuenta en ese momento de
que era aquella diferencia que había notado en el plumaje al tocarlo. No era el
hecho de que ahora fuera capaz de notar la sutil delicadeza que causaba al
tacto, no era eso.
Tenían menos plumón.
Al igual, su rubio compañero parecía tener los rasgos un poco más marcados
que toda la semana anterior, cuando lo llevó a aquella casa en la que encontró
su retrato.
"Ahora me doy cuenta..." pensó "Está igual que cuando lo vi en el salón de mi casa..."
Parpadeó confuso y lo observó
atentamente.
Era verdad, aunque no se había percatado del cambio anteriormente por que este
había sucedido poco a poco. Pero ahora que lo volvía a ver como la primera vez
que se acercó a él, no pudo sino preguntarse a que era debido.
- ¿Puedes cambiar tu aspecto? - soltó de pronto.
El alado lo miró sorprendido y después de parecer meditarlo ladeó la cabeza hacia un lado y hacia abajo.
"Algo así." tradujo la contestación interiormente.
- Bueno, no importa.
Ikki se dio la vuelta, recostándose
sobre su espalda y poniendo sus manos tras su nuca. Miraba el techo distraído
cuando notó algo molestando su torso. Su ojos rodaron para ver que era y
levantó una ceja al divisar uno de los finos dedos del muchacho a su lado
bajando y subiendo, tocándolo a intervalos.
Viró la cabeza y se acomodó mejor.
- ¿Qué?
El chico trazó un par de líneas en
el pecho moreno y desnudo de Ikki y lo miró, después siguió con su tarea y lo
volvió a mirar.
Ikki no entendía que trataba de hacer y simplemente arrugó el ceño, haciendo
que su cicatriz también se plegara.
El chico siguió con su tarea e Ikki estaba seguro que lo hacía por algo en
especial, hasta que uno de los trazos lo reconoció fácilmente.
Se incorporó un poco al creerse sabedor de las intenciones del rubio y le
pidió que volviera a hacerlo.
- ¿"Hola"? - preguntó, leyendo los movimientos de la yema sobre su piel - ¿Me has dicho "hola"?
Una sonrisa grande y deslumbrante se formó en el rostro favorecido del chico alado. Acto seguido afirmó efusivamente, cabeceando con fuerza; tanta que su cabello, ya de por sí desordenado, se enmarañó un poco más, pero sin perder esa apariencia agraciada.
Lo que no se esperaba el moreno fue
el abrazo amoroso que recibió por parte de los brazos ligeramente bronceados
del joven.
Respondió al contacto casi sin pensarlo y el olor a suave y dulce del angelical
rubio lo golpeó de lleno.
Canela.
En ese momento estuvo seguro de que ese aroma se había convertido en su favorito.
Inspiró profundamente, estrechando
el bulto entre sus brazos, que a su vez cerró el abrazo sobre él, rodeando su
cuello y apretando el puente de su nariz en el hombro del marcado.
Se quedaron quietos unos minutos, disfrutando de la sensación, tan extraña e
intrigante para Ikki, que apenas dejaba sólo a su hermano y a su madre que se
acercaran a él de esa forma.
Vio como desplegaba las alas y las
movía de forma irregular, inseguro de lo que hacía. Notó como se sacudía el
cuerpo delgado encima de él y después una pequeña vibración.
Las plumas blancas se encresparon y brillaron un poco más, los hombros del
rubio se sacudían de nuevo, al igual que su tórax.
Todo sucedió de nuevo demasiado rápidamente.
Movió las articulaciones,
desplegando los dos apéndices de la espalda, tapando completamente a los dos
muchachos. Los echó atrás con un gemido ronco y vacío y crecieron. Crecieron
en un espectáculo de luz y calor, alcanzando la misma alzada que el rubio
mismo.
La vibración era más intensa y el temblor del cuerpo del chico subía de tono
a su vez.
La primera ocasión que tuvo de escuchar su voz fue el grito desgarrador que dio
cuando, todas a la vez, las plumas se esparcieron y las alas se desintegraron
como si fueran fuegos artificiales.
Tragó saliva y apretó más al
jovencito que lloraba aferrado a él, desconsolado.
Se durmió susurrándole una canción de cuna que le solía canturrear su abuela
mientras le acariciaba lentamente la espalda desnuda...
.. y se dio cuenta del frescor que envolvía al chiquillo que había quedado
sollozando entre sus brazos.
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Kn: Terminé ovo
Hyoga: Mi maestro no se lo creería... O-O
Ikki: Ni él, ni nadie. Dos capítulos seguidos... o__Ó
Kn: ¡Ey! No es la primera vez que lo hago!.. aunque no del mismo fic ô.oU
Hyoga: Bueno o.o .. felicidades de mi parte ^^ Dijiste que lo harías y lo
hiciste.
Kn: Oh sie, neno MUAJAJAJAJA XßD!!
Ikki: Menos humos y más fic o
Kn: Solo quedan dos caps, no me apresures, el próximo la semana que viene
>_> a la awl hora en tu awl foro oÓ
Ikki: Esto no es batman o_oU
Kn: Ya, por eso digo "awl" en vez de "bat" o.o
Ikki: ¡yo te.. *!
Hyoga: .. Ikki -3- ..
Ikki: O_O Otra vez no...
Kn: XD tal próximo cap!