"Angels
won´t lie"
Basado en Saint Seiya de
Masami Kurumada
Ikki x Hyoga
By Kurai Neko
Kn: *baila*
Ikki: ô_oU ...
Kn: *sigue bailando* \*O*/
Ikki: ¿Y a esta que le ha dado? O_óU
Hyoga: Oh o.o está contenta...
Ikki: No, si ya...
Kn: *sigue a la suya* wiii \^^/
Ikki: Pero... ¿por qué? .. õ_o
Hyoga: Yo que sé O.ó!!
Ikki: Bueno, lo importante es que por fin ha empezado el capítulo...
Hyoga: Ahá ovo Así que a leerlo! *w*
Kn: /^O^/ el fic!
Angels won´t Lie
Capítulo 6.
This can´t be real
This must be a dream
"Ikki" sonó una voz en lo más profundo de su mente "Ikki... Ikki"
El chico se removió. Era la voz de
un niño pequeño, apremiante. Llamándolo con insistencia pero de forma
tranquila.
Ikki entreabrió los ojos.
Estaba en su cama y la luz inundaba la habitación de tal manera que le daba calidad de irreal a lo que estaba viendo. Todo era demasiado luminoso y el niño entre sus brazos lo miraba con ternura infinita. Por un momento lo confundió con Esmeralda cuando tenía unos siete años.
- ¡Ikki! - se oyó otra voz más fuerte pero igual de insistente dentro de la habitación - ¡Ikki despierta!
Abrió los ojos otra vez, retirando sus párpados al máximo y agarrando los hombros de su hermano pequeño que lo zarandeaba todo lo fuerte que podía, que aunque por su aspecto delicado pareciera poco, realmente era casi tanto como los poderosos músculos del fuerte Ikki podrían haber llegado a zarandear.
- ¡Ya, Shun! - ordenó al punto del
vómito y eso que tenía el estómago vacío - ¡Para, niño!
- ¡Ikki! - gritó aferrándose al cuerpo de su hermano - ¡Ikki, Ikki!¡Qué
susto me has dado!
Y fue en ese momento cuando el recién despertado se dio cuenta de la preocupación que modulaba el tono de voz del pequeño Shun. Al separarse un poco pudo ver la brillantez que delataba la humedad en los ojos verdes del menor.
- ¡Llevaba casi quince minutos moviéndote y no respondías! - acusó mientras una gotita asomaba por el rabillo del ojo del chico y miraba hacia abajo, sin decidirse del todo por el suicidio - ¡Me has asustado!
Ikki suspiró, zafándose del abrazo.
- Sabes que tengo el sueño profundo - fue su única respuesta mientras revolvía sus ya de por si revueltos cabellos, rascándose perezoso el cuero cabelludo -. No pasa nada, Shun.
El de pelo verde se separó un tanto de la cama, llevándose una mano al pecho, justo encima de su corazón, y descargó toda su frustración en un suspiro fuerte y un alargado "Aaay" que más tenía de queja que de alivio.
- ¡Ikki, Ikki! - empezó de nuevo, sentándose en el borde del colchón y rebotando alegremente mientras miraba a su hermano con todo el poder hipnótico que pudo imprimir a sus pupilas - ¿Qué quieres que nos prepare para comer?
Shun esperaba, expectante, a la respuesta de su adorado hermano mayor, que lo apartó lo más delicadamente que pudo y se puso en pie, aún algo descolocado.
- ¿Qué quieres decir, Shun? - se decidió entonces a tomar una muda limpia y darse una ducha para despertar a todos sus sentidos - Aún no es la hora de comer.
En ese momento una especie de sexto
sentido, que había desarrollado a partir de la primera vez que los ojos de su
hermano se posaron en los suyos, se alzó bruscamente dentro de su mente,
chocando contra el cráneo y produciéndole un dolor de cabeza que puso en
marcha todos sus engranajes mentales.
Estaba seguro de que Shun lo miraba de "esa forma". Precavidamente, no
se giró.
- ¡Hermano! - gimió bajito, como decepcionado -. Me habías prometido que vendrías conmigo y con los chicos a pasar la tarde... ¿no lo recuerdas?
Shun se colgó del brazo del moreno,
al cual se le cayeron la ropa y la determinación de no dejarse manipular por su
pequeño y aparentemente inocente hermano menor.
Resopló y recordó que era su cumpleaños.
- Una ducha - dijo finalmente -. Me ducho y bajo; haz cualquier cosa que te parezca para comer.
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El silencio reinaba en todo el lugar.
Se podía encontrar en cualquier parte de la casa.
En el centro del salón, debajo de las camas, rondando el frigorífico y mirándolo con suspicacia, pensando que hacer para terminar con el ligero ronroneo que producía.
El silencio era el amo de todo y
quería más.
Mucho más.
Hacía horas que casi nada le
plantaba cara y se había vuelto prepotente y orgulloso.
Pero el chirrido de las bisagras de la puerta principal y las fuertes pisadas de
Ikki terminaron con sus sueños de expansión, llegando a herirlo en lo más
profundo cuando el moreno gritó enfadado.
- ¡¡Sabía que no debería de haber
ido!!
- ¡Pero hermano! - habló Shun, entrando justo detrás de él - ¡No fue su
intención!
Ikki paró su carrera hacia las
escaleras. Giró en redondo y apuntó con el dedo índice hacia el rostro de su
interlocutor.
Shun se mantuvo quieto al lado de la mesa, en la que había dejado unas bolsas
de plástico.
Ladeó la cabeza y esperó a las próximas palabras del mayor.
- ¿Pero tu te crees que es normal? -
interrogó, alterado pero no tan nervioso como antes - Lo sabía, es que lo
sabía...
- Pero... ya sabes, no es su culpa, es un poco burro - Shun posó
distraídamente un dedo sobre sus labios, mirando al techo -. Él es así.
Ikki se apretó la sien con la mano con la que antes apuntaba hacia su hermano. Se echó el cabello hacia atrás, en un movimiento rápido que también se llevó consigo pequeñas gotas de agua que el sol de la tarde había arrancado de su organismo, convirtiéndolas en sudor.
- Pues al menos podría ser un poco
honesto - continuó - y dejar que la tarta la llevara otro.
- Compréndelo...
- .. menos mal que me llevé una muda... - murmuró entre dientes.
- ... es honesto, que no precavido.
Ikki suspiró, sintiendo como los
músculos de su espalda se relajaban.
Un ligero olor dulce le llegó desde el rellano que estaba tras él.
- ¡Además! - habló alegremente Shun mientras trotaba con igual alegría y algunas de las bolsas hacia la cocina - ¡Incluso eso fue divertido!
Ikki volvió a levantar el índice
acusativo, sazonando el efecto con un gesto de enfadado en sus cejas y un tinte
granate en sus mejillas.
Para cuando bufó frustrado y pateó el suelo su hermano silbaba, como no, de
forma alegre abriendo la alacena de par en par.
Ikki subió la escalera de caracol de dos en dos escalones, refunfuñando algo sobre hermanos conspiradores y greñudos torpes a los que enseñaría a volar. Que aprendieran a aterrizar ya no sería cosa suya.
Instantes después el silencio
volvió a asomar la cabeza.
El panorama estaba tranquilo, casi imperturbable. Justo como le gustaba a él.
No se atrevió a seguir explorando hacia la puerta que daba al recibidor, desde
donde se escuchaba como el pequeño de la casa ordenaba el contenido de las
bolsas de la compra.
Decidió que tampoco miraría en el piso superior, en el cual Ikki seguía
maquinando en voz baja futuras venganzas contra Seiya.
Aunque se sintió un tanto incómodo al rodear la escalera.
Juraría que había sido rozado por una respiración regular y fresca, el sonido de la ropa cuando alguien se movía y un suave suspiro que le puso los pelos figurados de punta.
El silencio habría entrompado los
labios, fruncido las cejas y cruzado los brazos si hubiera sido antropomorfo.
Se retiró poco a poco, buscando lares más apropiados para él, escondiéndose
al notar como los altavoces del aparato de música del moreno lo echaban a
patadas o más bien a golpes de sonido. Ya se tomaría su revancha.
En salón quedó desierto en ese momento. Salvo, tal vez, por un liviano aroma a canela.
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Ikki bostezó en silencio.
De todas formas no se hubiera oído. El disc-man estaba puesto en su máximo
volumen y sus oídos apenas podían distinguir algo más allá de las notas de
alguna de las canciones de Oasis que escuchaba en aquellos momentos.
Bostezó de nuevo, llevándose la
mano a la boca y cerrando los ojos. Cuando los volvió a abrir, bufó, tragando
saliva y pasándose la lengua por los dientes.
No se los había lavado antes de acostarse, pero en esos momentos no pensaba
levantarse para hacerlo. Más bien no pensaba levantarse a menos que su vida o
la de su hermano corriera un grave peligro.
No tenía sueño, pero estaba
cansado.
Corretear tras su hermano y tras Seiya tratando de que no se metieran en ningún
lío era un hecho suficiente como para estarlo. Y aunque Shiryu ayudaba con su
presencia calmante y la puntería de la que hacía gala, lanzándole bolas de
papel (o cosas menos ligeras) al greñudo en la cabeza, seguía siendo un
ejercicio tedioso.
Ya había pensado demasiado en lo que
había hecho ese día. Estaba seguro que en los próximos cinco, o puede que
diez, años no sería capaz de admitir que lo había pasado bien. Al menos no
para los demás.
Sonrió mientras seguía el ritmo con un pie y cambiaba de postura, pasando a
estar de lado.
Aunque había algo que le rondaba. Y no era precisamente una idea pululando cerca de su mente.
Sabía que estaba allí. Lo había sentido durante todo el día, pegado a su brazo, sentado a su lado, escondido tras un árbol, o simplemente esperándolo fuera, al lado de la puerta del baño.
Una presencia fresca y dulce.
Un tacto suave sobre sus hombros.
Durante un momento, mientras estaba
medio dormido encima de una de las mesas del parque, lo había olido.
Sabía que lo había abrazado, que había oído una respiración al lado de la
suya.
Durante un momento, mientras estaba
medio dormido encima de una de las mesas del parque, lo había tocado.
Sabía que estaba allí.
Y durante un momento lo sintió verdaderamente real y al mismo tiempo como un sueño irrealizable.
Bufó apagando el disc-man, haciendo
que el disco dejara de girar.
Se quitó los auriculares de un tirón y dejó el aparato en la mesita de noche,
sin encender luz alguna.
De todas formas no le hizo falta para ver el leve resplandor que surgía desde
la esquina a su derecha.
Levantó una ceja.
No estaba dormido.
Entonces...
- ... ¿qué haces aquí?
El rubio no respondió.
Su etérea figura se desplazó suavemente, con pasos elegantes hasta sentarse en
el borde de la cama de Ikki. Sonrió débilmente y apartó un par de mechones de
la frente de Ikki.
El contacto de los labios del chico sobre su cicatriz fue electrizante.
Estos se movían, formando una pequeña oración, que no supo como, Ikki logró reconocer.
"Feliz cumpleaños"
- .. nh.
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Kn: wiiii!! *___*
Hyoga: ¿Nos dirás el porque de tu estado felicianus maximus? o.o
Kn: SAQUÉ 7.9 Y 10 EN LOS EXÁMENES Y ME VISITÓ AIRÏENN Y TERMINÓ DÉNEB Y
LO PUBLICÓ *W*
Ikki: Oh o_ô
Hyoga: Oh *-*
Silencio: o.o ...
Hyoga: ... Ô_o ...
Ikki: ô_ô ...
Kn: o.Ô ....
Sca: .. *///-///*
Kn: esposamiggmmph!!!
Sca: *tapándole la boca con una mano y la otra sobre el corazón, contemplando
al silencio* .. ssh .. no.. lo asustes... *//////* ... *hablando muy bajito*
Hyoga: o.oU
Ikki: ô-oU
Silencio: ... ^///^ ...
Kn: -U ...