"Angels
won´t lie"
Basado en Saint Seiya de
Masami Kurumada
Ikki x Hyoga
By Kurai Neko
Epílogo.
Forever free!!
Hacia casi dos meses que todo había
terminado.
Hacia una semana que Ikki era un universitario por derecho propio. Un novato,
sí, pero universitario al fin y al cabo.
Hacia justo casi dos meses que Shun andaba realmente demasiado preocupado por su
hermano.
No era nada en concreto lo que le
preocupaba.
Estaba bien de salud, dormía, comía, salía de vez en cuando con ellos y
seguía tan dulcemente arisco como siempre.
Era algo más.
Parecía decaído.
No era la depresión en la que cayó
después de la muerte de Esmeralda. Simplemente parecía más melancólico que
de normal. Sólo era que estaba demasiado distraído.
Pero el hecho de no saber que era lo que lo tenía así era, justamente, lo que
preocupaba al hermano menor.
Ikki, por su parte, sabía que no
debía quedarse en ese estado por culpa de los hechos ocurridos. Pero aunque
intentaba salir de su pequeño bache, sencillamente, no podía.
Había aprendido en tan poco tiempo a dormir con aquel pequeño acompañándole
que ahora, en su ausencia, dormir ya no le parecía tan placentero.
Y también seguía preguntándose quien o que era.
"¿Cómo llegó hasta mi?, ¿por qué?"
Ikki sacudió la cabeza, negando y
siguió observando los libros que tenía encima de la mesa del salón-comedor.
Eran sólo dos.
Algunos profesores habían faltado y de momento no tenía que comprar nada más,
aparte de lo que ya tenía, para su curso. Sus padres se sorprendieron cuando
dijo que iba a cursar Historia, siempre creyeron que cursaría Psicología, pero
pronto vieron que aquello era lo que realmente quería estudiar. En ningún
momento le pusieron pegas.
El moreno se sentó en una de las sillas, ojeando los libros de texto. Por la hora que era su hermano no tardaría en aparecer, aquella era la única tarde de la semana en que Shun tenía clase.
Su vista pasó desde el libro al
sofá en el que solía dormitar en verano.
Recordó la primera vez que lo vio de cerca, fue justamente allí.
Se dijo a si mismo de nuevo que debía concentrarse en los estudios y así dejar
de pensar en él.
Dejó salir el aire por sus labios en
un bufido cansado.
Justo en ese momento se oyó un pequeño alboroto afuera.
Las voces de Shun y Seiya se oían claramente y la risa suave de Shiryu las
acompañaba.
No tardaron mucho en llegar hasta la puerta.
Ikki cerró el libro, desganado, y lo metió dentro de la bolsa que le habían proporcionado en la librería.
La puerta se abrió con una vuelta de las llaves en el paño, señal inequívoca de que había alguien en la casa. Entre risas, Shun llamó a su hermano.
- ¡Ikki, Ikki! - empezó con grititos alegres - ¿Estás ahí?
El mayor se levantó despacio, acomodando la silla en su sitio sin hacer ningún ruido. La cabeza de Seiya se asomó por la puerta.
- ¡Hola señor mayor! - sonrió con
malicia y trotó hasta él - ¿Cómo te va?
- Sin ti, muy bien, gracias.
Seiya apretó los labios, en un
gracioso gesto, entrompándolos. Seguidamente le sacó la lengua.
Shiryu fue el siguiente en aparecer dentro de la habitación, saludando con la
mano y sentándose en el sofá.
Aún se podía oír a Shun hablando en la entrada, en un volumen más bien bajo y apremiante.
- ¿Con quién habla mi hermano? -
preguntó algo molesto el moreno.
- Con un compañero de clase que tenemos - contestó Seiya, que se había
acomodado junto a Shiryu y trataba de arrebatarle el mando de la televisión -.
Lo ha invitado ¡Shiryu, dame!
Ikki frunció el ceño. Shiryu seguía moviendo el brazo y Seiya acabó por cruzarse de brazos, adquiriendo de nuevo la misma expresión infantil de molestia. El chino cambio el canal, dejándolo justo en el programa que el más pequeño del grupo quería ver. El greñudo cambio su mohín por una sonrisa enorme y unos ojos brillantes de emoción.
Ikki los observó en silencio y después miró hacia el marco de la puerta, donde Shun aparecía tomando un antebrazo de alguien que no se decidía a entrar.
- ¡Venga! - decía el peliverde - ¡No seas tímido!
Ikki no supo si reír ante la situación o liberar al pobre preso.
Se quedó mudo de la impresión en el momento en el que por fin su hermanito consiguió hacer pasar al extraño.
Un ligero rubor cubría las mejillas y parte de la nariz recta del muchacho. Su piel ligeramente bronceada y sus huidizos ojos azules. Su cabellera rubia y ese aroma a canela.
- Mira, ese es mi hermano Ikki - habló Shun, empezando la presentación -. Ikki, este es Hyoga.
El rubio tanteó con su mirada,
terminando por clavarla en los ojos de Ikki, que lo observaba desconcertado.
Sonrió casi imperceptiblemente y sus labios se movieron para hablarle.
- Hola.