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Basado en Saint Seiya de Masami Kurumada
By Neran

 

Capítulo 5 "En cuerpo...y alma..."

Catedral de Notre Dame...París;

-¿Por qué lo hiciste Shaka?

Un hombre rubio y de finas facciones perpara un cáliz sobre el altar de la iglesia de espaldas a quien le habla con un tono enojado, ni siquiera se da la vuelta para comprobar la identidad de quien ha entrado al recinto sagrado de forma furtiva.

-¿Hacer qué Mu? intenta,por favor ser mas preciso, no te entiendo...

El irritado pelimorado avanzó hasta él y volteándolo con furia y agarrándole por los brazos le espetó molesto, con los brillantes ojos verdes clavados en los pedazos de cielo con furia.

-¡¿Por que avisaste a la guardia?! ellos no tenían que verse implicados, eran asuntos personales...

Los ojos azules de Shaka se clavaron en los de Mu relampagueando, recordando la madrugada del día anterior, cuando saliera de esa catacumba y viera al muchacho que ahora se encontraba en los calabozos, una de las tantas víctimas de su desquiciado amigo que ahora lo taladraba con la mirada.

-Solo hice lo que consideré correcto...como llevo haciendo todos estos años...¿acaso te crees que me iba a quedar con los brazos cruzados mientras atrapabas un alma y segabas una vida? que poco me conoces...

-Pues que sepas...que por tu culpa ahora un alma a medias se encuentra atrapada entre dos mundos...sin siquiera poder volver a los sueños de su creador...todo por tu maldita concepción del honor y de lo que es correcto...-lo miró con furia contenida- de verdad que te detesto...eres tan falso...

-Es una pena que no sigas mis consejos...no te sería tan difícil abandonar el camino del mal...cher...

-No vuelvas a llamarme así...- le dijo Mu con los dientes apretados, tanto como sus dedos alrededor de los brazos de Shaka.

Mu lo soltó de un empujón y salió molesto de la catedral por la puerta de atrás, el último comentario de ese hombre que se creía santo lo había sacado del todo de quicio. Shaka lo miró con nostalgia como desaparecía entre las sombras de una callejuela, aun se sentía culpable por todo lo que le había ocurrido a Mu...Al mismo tiempo se preocupaba por sus palabras, ¿un alma? debería investigar aquello, no podía permitir que Mu cayera aun mas hondo en ese abismo del que no quería salir...ni tampoco que por su locura sufrieran mas inocentes...como aquel hermoso joven de cabellos azules y turquesas por ojos...

-¡Hyoga!- llamó a uno de los monaguillos de su confianza- dile a Shiryu que se quede a cuidar de todo esto....tu coge el agua bendita y acompañame...

-Pero Shaka...¿acaso vamos a hacer un exorcismo?- le preguntó el chico rubio al mayor al verle coger un crucifijo de madera y las sagradas escrituras.

-Espero que no tengamos que hacerlo...date prisa...

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Milo despertó notando la humedad a su alrededor. Lo primero que sus pupilas pudieron apreciar en la penumbra del lugar fueron unas siluetas borrosas que se acercaban lentamente a él. Intentó retroceder pero estaba muy débil por la falta de sangre y no pudo evitar que una mano grande se posara sobre su cara, dejándole ver unas facciones que le resultaban muy familiares...

-¿Duque Kannon?

Una sonrisa apareció en ese rostro que distinguía en la oscuridad de la celda donde se encontraba. Cuando los mosqueteros del rey le habían encontrado se lo habían llevado a los calabozos, pensando que estaba implicado en los hechos, en ese ritual satánico en el que le habían encontrado casi desangrado.

-Me temo que se equivoca monsieur...¿ya no me recuerda? soy Saga...

Milo abrió mucho los ojos ante esta revelación, ¿Saga, el hermano del duque en una celda mugrienta? no podía creerlo.

-¿Qué hacéis aquí?- logró preguntar el aturdido Milo

-Digamos que...a sido una "confusión"...¿Y usted? no parece de ese tipo de persona...aun así no se preocupe...le ayudaré- le sonrió al ver la confusión en su rostro- me cae usted bien aunque mi hermano tenga esa fijación por usted...

-Saga...-Milo reconoció la voz que entraba entre los barrotes de la puerta como la del mismo hombre que había irrumpido anoche en ese rito. La puerta se abrió dejando distinguir entre la oscuridad un sombrero de ala ancha con un mechón de plumas blancas,semiocultando un rostro pálido, bello y un lunar sexy en la mejilla, los mechones de cabello celeste caían a ambos lados de la cara. Estaba lujosamente embutido en un traje negro con el emblema real bordado en plata sobre el pecho, sus manos metidas en guantes negros hasta los codos vueltos sostenían un juego de grandes llaves, en su cinturón de piel, al lado de un enorme trabuco, colgaba una elegante espada envainada.

Saga se levantó de donde se había agachado para ver a Milo, intercambió algunas palabras con el peliceleste que no parecía muy conforme con lo que Saga le decía, pero que al final cedió con una inclinación de cabeza. Saga se dirigió hasta donde yacía Milo en el suelo cubierto de paja y lo levantó, llevándolo sobre sus hombros como algún tipo de mercancía.

-Gracias Afrodita...-escuchó decir a Saga mientras el hombre de unos ojos del mismo tono claro que su pelo le colocaba una manta por encima a Milo, que se dejaba llevar en los hombros de Saga.

-Para la próxima vez...no dejes que esos niñatos te atrapen....-una sonrisa cómplice apareció en su rostro al referirse a los guardias que habían atrapado a Saga.

-No entiendo como...vosotros tres...quiero decir...¿esto que hacéis no va en contra del rey? liberar a un proscrito...uno de los mas buscados...

-Ir en pos de la justicia jamás irá contra el rey...no te sorprendas tanto sucio bandolero- le dijo en tono de broma- Dhoko, Aioria y yo...aprendimos de los mejores... Athos, Porthos y Aramis...los mejores mosqueteros y espadachines de todos los tiempos...

Condujo a Saga hasta un embarcadero subterráneo, debajo de la Bastilla, y Saga embarcó en una barca mas bien pequeña, para pasar inadvertido por los guardias que custodiaban la cárcel francesa. Afrodita se llevó las manos a la cabeza para acomodarse de medio lado el sombrero al tiempo que se dirigía de nuevo a Saga.

-¿Que piensas hacer con él? no creo tanto en su inocencia como en la tuya...tu eres el Robin Hood a la francesa...pero este individuo...- se mordió el labio inferior al recordar la nochecita anterior.

-Le conozco...es el pintor personal de mi hermano...no tienes por que preocuparte...

-Yo no desde luego...el que debe cuidarse de él eres tú...anoche le encontramos en mitad de un rito satánico- Saga abrió inmensamente sus verdes ojos clavándolos en los azules de Afrodita- él era el sacrificio humano...no se lo que planeaban...pero estaba casi desangrado cuando llegamos nosotros...si no hubiera sido por Shaka....

-¿Shaka?¿ el sacerdote?-Saga se sorprendía mas y mas a medida que el joven de cabellos celestes abría la boca- ¿que tiene él que ver en una secta satánica?

-Pues...me encantaría explicártelo todo Saga, pero si no os vais ya os descubrirán...y a mi me colgarán por traidor...

-Aioria y Dhoko jamás lo permitirían...

-Tienes razón...ellos tratarían de ser colgados junto a mi....

Y la barca se alejó del muelle mientras Afrodita volvía junto a Aioria y Dhoko con una sonrisa en los finos labios. Saga le daba vueltas y mas vueltas a todo lo dicho por el mosquetero...Era cierto que su hermano Kannon tenía mas que interés laboral en el pintor, eso le molestaba hasta cierto punto, puesto que tenía que reconocer que el mosquetero peliceleste hacía sus delicias...pero ese no era el caso...¿en un rito satánico?¿Shaka implicado? imposible, Shaka era el sacerdote mas honrado y aférrimo creyente en dios que conocía...y un buen amigo como había comprobado en múltiples ocasiones en las que el rubio le había dado acogida en la iglesia cuando la guardia le perseguía... No podía creer nada...todo era demasiado extraño, tendría que averiguar mas cosas.

Atracó en una pequeña orilla reverdecida y llena de maleza, que ocultaba muy bien de los ojos indiscretos la silueta de Saga aun cargando a hombros el cuerpo de Milo. Una casa de madera, debajo de un gran árbol en el corazón del bosque, aparecía pronto ante sus ojos. Un par de hombres se acercaban para ayudar a Saga a llevar hasta la casa el cuerpo de Milo. Ambos de pelo azul oscuro, ambos con los ojos color tormenta...Eran huérfanos y hermanos, el mayor de ellos ayudaba a Saga con el peso, el menor les abría la puerta de la casa que mas bien parecía una cabaña, semioculta por el forraje y llena de líquenes y maleza que la camuflaban con el rústico paisaje.

-Ikki trae agua-ordenó Saga al menor de los dos hermanos.

-¿Quien es, Saga?-Preguntó en tono de preocupación el hermano mayor a lo que Saga le miró a los ojos azules profundos y suspiró con pesadumbre.

-Es...-dudó, tal vez estaba haciendo mal al acoger a ese hombre en su escondite.- es amigo de mi hermano

-No se quedará aquí uno de esos ricachones a los que robamos, no señor, ¡Sácale ahora mismo de aquí Saga!

-¡Tranquilo Death! Es un tipo legal...-"o eso espero..." pensó para si el gemelo, antes de poner una gasa empapada sobre la frente sudorosa del peliazul que dormía tendido en la cama. Se movía frenéticamente de un lado a otro murmurando un montón de cosas que Saga no lograba encontrarles significado...cosas como "vuelve por favor.." y " mi lindo pelirrojo.." que para él desde luego encerraban todo el misterio del mundo.

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Shaka se detuvo en la puerta de un edificio bastante antiguo pero bien conservado. Empujó una puerta de madera desgastada por el tiempo y las inclemencias del clima y comenzó a subir las escaleras que llevaban al piso superior, donde él sabía se encontraba el apartamento de ese joven de ojos de turquesas...

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Dios....Dios mío ayúdame...¿qué puedo hacer ahora? no lo se...no puedo estar ni en tus sueños ni siquiera a tu lado silenciosamente... te extraño como no te imaginas...¿me extrañarás tu? quizás sí...quien sabe, ni siquiera puedo ir a buscarte a donde quiera que estés, a pesar de que iría al fin del mundo a por ti...¡Maldición! aun no comprendo que es lo que pasó en aquella capilla....tu me viste estando despierto...¿en cuerpo? si tal vez... mi sangre se mezcló con la tuya en aquel momento que intenté protegerte, pero no sirvió de nada....ahora ni siquiera puedo verte....maldita sea...maldita sea mi vida....

Alguien viene...¿eres tu? no, no lo eres...es ese hombre que vimos en el pasillo de las catacumbas....ahora no parece de tan mal genio, mira con cuidado todas las cosas de tu cuarto, ¿que se cree que hace? ahora mira el cuadro que pintaste, toca la tela, pasa las manos por donde tu las pasaste alguna vez después de mojar sus dedos en un cuenco con algo líquido, ¿pero que se cree que hace ese tío? por muy sacerdote que sea no tiene derecho a tocar así tus cosas....

Me acerco a él y me interpongo entre él y el cuadro, retrocede, parece que me ha sentido, igual que el hombre del pelo lila de la otra noche....detiene sus movimientos sin ignorarme, al contrario de lo que hizo ese maldito que derramó tu sangre.

-¿Estás aquí?- pregunta, parece que se dirige a mi- ¡muéstrate!

No desoigo su orden, pero la verdad es que no se como mostrarme ante él ni como hacerselo saber....Este hombre emana paz...me da tranquilidad que esté aquí....Intento mover el aire como cuando te acaricio a ti, él parece que lo nota pues se estremece cuando mis manos, invisibles a sus ojos, tocan su piel. Entonces vuelve a hablarme, yo escucho atentamente cada palabra que sale de su boca.

-Estás incompleto....-¿como?¿que se supone que es eso de que estoy incompleto?- tienes alma, pero no cuerpo...por eso tu existencia está ligada al único objeto material...que tiene algo de ti...en este caso ese retrato....¿lo pintó él? es realmente muy bueno, si no ahora estarías entre los dos mundos....tu aspecto físico, tal y como él te vio y te pintó en ese cuadro, es lo que te mantiene unido a este mundo....-¿que quiere decir eso?¿que soy real..de alguna manera?- lo que ahora tenemos que hacer es...darte forma corpórea....Mu desde luego no sabía esto....

¿Quien es Mu? ah, sí, el loco de la daga...No se lo que este buen hombre a querido decir con todo esto, pero me da esperanza...tal vez por alguna hermosa casualidad del destino y con la ayuda de Dios yo...pueda llegar a ser real...

-Hyoga...trae la cruz, el agua bendita y los santos óleos....hay que...hacer una unción....

-Desde luego padre Shaka...

Veo como coloca las cosas que le ha pedido al muchachito rubio y las coloca todas en orden encima de una mesita rayada por el uso. Después extiende una sábana blanca sobre el lienzo, esto me parece un truco de magia como los de esos magos callejeros y charlatanes...moja la cruz en el agua bendita y la sacude sobre el lienzo tapado con violencia, después moja dos de sus dedos en los aceites que el chico le había traído y comienza a dibujar mi contorno por encima de la inmaculada tela, dejando a su paso una estela transparente. Ahora se aparta...creo que debería poner un poco mas de mi parte por creer en lo que este hombre está haciendo, pero por mas que lo intento no soy capaz...me parece increíble que con aceite y un poquito de agua logre nada...

Murmura...igual que aquel tipo...¿que está murmurando? creo que es latín, no lo entiendo...pero noto como de repente mi "esencia", que creo que eso soy ahora, tiembla, escalofríos me recorren por completo, no puedo pensar nada mas que en ti, en tu pelo, en tus ojos, en tu piel morena...¿donde estás? cerro los ojos y una corriente de aire y luz blanca cegadora me arrastra, ¿a donde ? no tengo ni idea, pero me da confianza y me dejo llevar, no tengo miedo, las cosas no podrían estar peor, pero tengo el presentimiento de que van a ir a mejor...esta luminosidad tan blanca y brillante parece confirmármelo....

Caigo al suelo, por algún motivo estoy exhausto, respiro con dificultad, algo me oprime el pecho, agacho la mirada para ver el qué y llevo una mano al lugar sorprendido, una chaqueta, no cualquiera, la que yo mismo llevaba en el cuadro, con la que Milo me pintó, está perfectamente abrochada sobre mi pecho ancho, es lo que me impide tomar todo el aire que mis pulmones necesitan para recuperarse. Alzo mi vista desde mi posición en el suelo y me encuentro con unos ojos llenos de esa extraña luz que me arrastraba, el sacerdote me sonríe ampliamente y me tiende una mano para ayudarme a levantarme...lo intento e inmediatamente caigo de nuevo al suelo...Una risa suave sale de su boca y se agacha para ayudarme...

-Bienvenido....Ahora solo me queda saber tu nombre hermoso "sueño"...

-Y..yo...-balbuceo igual que un niño ¿por qué? no puedo coordinar mis músculos para articular palabra alguna...al fin logro decir unas pocas letras, me parecía sumamente necesario que ese desconocido supiese mi nombre, aunque como desearía estar a tu lado, Milo, para decírtelo a ti...-C..Camus...

-¿Es ese tu nombre? bien entonces...¡vamos! tenemos que encontrar a tu amigo antes de que le quemen en la hoguera por brujo...

¿Por brujo? para brujo él...¿como diablos lo había conseguido? no me importa, ahora mi prioridad es encontrarte y decirte que te amo...en cuanto aprenda a decir mas que mi nombre, desde luego...me moriría de vergüenza si tu me vieras en este estado...ahora estoy peor que un niño recién nacido...