"Una
historia de amor"
Basado en
Saint Seiya
By Shaina
Capítulo 2 Lo oculto tras las máscaras
- No puedo creer que esté acá, mejor me voy - dijo Shiru dando la vuelta
- No te atrevas - dijo Hyoga deteniéndolo - recuerda que lo hiciste por Seiya, tu mejor amigo
- Si te vas se va a sentir muy mal, él mismo escogió los disfraces... además tú se lo prometiste - dijo Shun
Flash back
- Por favor Shiru, por favor, mira que yo ayudé a organizar esa fiesta y todos van a ir, por favor...
- Cómo crees que me voy a vestir de payaso para recrear a esos niños
- No vas a ir a recrear a esos niños, es una fiesta para grandes, va a haber luces, música, todos vamos a bailar y...
- No
- Ya al borde de las lágrimas - pero si te escogí el disfraz más bonito... o es que estás bravo conmigo? Ya no quieres ser más mi amigo verdad?
- Ay Seiya no me armes dramas... Ach, está bien voy a ir, pero ya no llores más - dijo totalmente resignado
- Arigato - dijo Seiya mientras lo abrazaba con una sonrisa de oreja a oreja y con una cara de niño chiquito
Fin del flash back
- Está bien me voy a quedar
- Vamos a bailar - dijo Shun halando de la mano a Hyoga hasta la pista - no vienes Shiru?
- No, yo me quedo aquí sentado
- Como quieras
Si, Shiru no estaba a gusto en esa fiesta, mientras todos se divertían él se la pasaba de lo peor, totalmente aburrido. Solo había ido a esa fiesta porque Seiya se lo había pedido y no se le había acercado en toda la noche, todo el tiempo estaba con Mino y no le parecía justo.
Se la había pasado así, aburrido toda la noche aunque muchas niñas se le habían acercado. Y en realidad muchas niñas si se le habían acercado, pues con su disfraz de Samurai se veía mucho más atractivo que siempre.
Y estaba completamente aburrido hasta que vio a Seiya entrar solo en la
bodega y casi sin pensarlo decidió seguirlo.
- Hola, qué haces por aquí tan solo?
- Ah, hola Shiru, vine por unos refrescos y... qué tal la estás pasando... por lo menos no has estado solo... te he visto muy acompañado...
- Si... pero la única persona con la que quería estar no se me ha acercado en toda la noche
- Mmmm - bajó la cabeza y esquivó la mirada - dime quién es... tal vez te la pueda presentar
- No es necesario, ya la conozco
- Y... por qué no vas con ella
- Pues... - dijo mientras se le acercaba poco a poco hasta dejarlo contra la
pared - eso es lo que estoy haciendo
Shiru puso sus manos sobre los hombros de Seiya y sin dejarlo reaccionar
inclinó su cabeza hasta unir sus labios con los del pequeño cow boy; fue
apenas un roce, después del cual Shiru se separó lentamente para encontrarse
con un Seiya totalmente paralizado y con los ojos abiertos de par en par.
- Te ves muy sexy con ese disfraz de vaquero - dijo Shiru con una voz muy sensual
- Shiru... yo...
- Shhhh - dijo poniéndole un dedo sobre la boca - no digas nada Seiya...
perdóname por haberlo hecho de esa manera... pero yo... me gustas Seiya, me
gustas mucho y... te amo, te deseo con toda mi alma y quiero tenerte siempre,
cerca de mí, a mi lado... yo... Mph
Esta vez el sorprendido había sido Shiru, sus palabras fueron acalladas por
un beso de Seiya.
- Yo también te amo
Seiya puso sus brazos alrededor del cuello de Shiru mientras éste colocaba
sus manos en la cintura de Seiya para unirse en un beso.
Empezaron a mover lentamente sus labios, conociéndose, sintiéndose y poco a
poco fueron aumentando el ritmo, invadiéndose mutuamente, sintiendo el roce de
sus lenguas... el beso se había tornado tan apasionado que todo había
desaparecido, incluso no se dieron cuenta cuando alguien entró en la bodega.
- Seiya - dijo casi en un susurro totalmente sorprendida
Aunque lo dijo muy bajo ambos la escucharon.
- Mino
- Yo... lo siento... no quería interrumpir
- Pues lo hiciste - dijo Shiru algo disgustado
- Shiru!!! No te preocupes Mino... qué necesitas
- Solo quería decirte que ya todos se fueron
- Hyoga y Shun también?
- Si, se fueron en el auto de Hyoga hace rato... si no tienes en qué irte puedes quedarte
- No hay problema, Seiya se va conmigo en mi camioneta y si no es más gracias por la fiesta ya es muy tarde y nos tenemos que ir
- Chao Mino, luego nos vemos - dijo Seiya mientras era prácticamente arrastrado por Shiru hacia la salida
- Pero esto no se queda así, Seiya es mío - dijo Mino una vez sola
- Pero por qué estás bravo
- Yo no estoy bravo
- Si estás bravo, qué te pasa.... dime
- Que no, bueno si, si estoy bravo, todas esas muchachas que se te acercaban
- Hyoga a ti también se te acercaron muchas niñas y yo no te digo nada
- Si, pero yo no les ponía cuidado
- Yo tampoco
- Si, pero al menos yo no ando por ahí medio desnudo provocando a la gente, yo si tengo un disfraz decente
- Si claro, supongo que un pirata tan sexy como tú no anda por ahí provocando a la gente, además yo no estoy medio desnudo, es un disfraz de faraón egipcio y... bueno pues que lástima que no te guste
- Por qué dices que que lástima
- Pues porque Seiya lo compró especialmente para ti
- Para mí?
- Si, pensó que te iba a gustar mucho verme vestido así... pero si no te gusta mejor me lo quito
- No, espera, tal vez no sea tan mala idea
- De verdad? Bueno, pues tendrás que ser muy persuasivo...
- Tu solo observa, yo me encargo del resto - diciendo esto puso un CD
Hyoga se paró en frente de Shun y los hipnotizantes ojos azules del cisne se clavaron en los tiernos e inocentes ojos verdes de andrómeda y como por arte de magia empezó a sonar una música muy... especial.
Con los deliciosos sonidos de instrumentos de viento, con un exquisito piano, fuertes percusiones y un cautivador violín, aquel magistral sonido era tan excitante que rozaba lo erótico.
Shun sintió cómo sus sentidos empezaron a reaccionar, no solo por aquella música, sino por la escena tan provocativa que tenía enfrente suyo.
Hyoga empezó a moverse con aquel sonido tan majestuoso, sus movimientos no solo eran sensuales, eran insinuantes, provocativos y tan incitantes que Shun estuvo a punto de saltarle encima como una fiera salvaje sobre su presa.
Muy lentamente Hyoga se quitó la chaqueta negra y empezó a desabotonar su camisa blanca, dejándola resbalar por sus brazos hasta el suelo y sin dejar de mirar a Shun empezó a pasar sus manos por su torso desnudo como si estuviera acariciando el suave torso de andrómeda y no el de él mismo.
Dejó resbalar sus manos hasta la cremallera del ajustado pantalón negro y la empezó a bajar lentamente para luego dejar que el pantalón cayera por sus piernas quedando solamente en boxers.
Finalmente empezó a deslizar sus manos a través de sus piernas con los boxers en ellas hasta el suelo, quedando así completamente desnudo.
Aquello había sido realmente excitante, pero Shun empezó a sudar más aún cuando Hyoga, con manos y rodillas en el suelo, comenzó a caminar hacia él, sus movimientos eran suaves, sensuales y esa mirada... andrómeda estaba totalmente paralizado, sentía desfallecer.
Cuando finalmente llegó hasta Shun, Hyoga se incorporó y se inclinó hasta quedar frente a su amante que estaba sentado sobre la cama, se acercó hasta sus labios que esperaban ansiosos un beso, pasó su lengua por su urgida boca y, en vez de satisfacerle pasó a su oído susurrándole sensualmente - qué te parece mi faraón? He sido lo suficientemente persuasivo?
Ágilmente Hyoga le quitó el disfraz a Shun mientras le besaba el cuello, una vez desnudos, el cuerpo del cisne empujó suavemente el de andrómeda sobre la cama y con una mano experta empezó a acariciar su pecho tal y como lo había hecho con el suyo momentos antes.
Muy pronto la mano de Hyoga fue reemplazada por su boca que empezó a besar, a mordisquear las tetillas de andrómeda ya duras por la excitación y rojas por la intensidad de los besos.
Hyoga siguió bajando, besando y lamiendo cada parte del cuerpo de andrómeda, hasta llegar a su erección, pasó su lengua a lo largo del palpitante miembro de Shun, quien no podía evitar dejar escapar gemidos de su boca por la excitación.
Andrómeda sintió como la lengua de Hyoga era reemplazada por sus dientes, un placentero dolor que lo hizo caer en el fondo del éxtasis; finalmente el cisne tomó el miembro de Shun y lo introdujo totalmente en su boca, recibiendo como respuesta un movimiento de cadera que lo incitaba a continuar.
Después de perderse en los muslos de Shun durante largo rato y al sentir que éste no resistiría mucho más, paró y se dirigió a la boca de andrómeda para recibir sus gemidos en un beso. Al sentir que su propia erección estaba a punto de estallar introdujo un dedo en la cálida y estrecha entrada de Shun y empezó a moverlo en círculos para irlo preparando.
Continuó con otro dedo y otro más, después los sacó e introdujo su propio miembro, al principio lento para que andrómeda se acostumbrara pero luego penetró completamente y empezó a aumentar el ritmo, al mismo tiempo que también aumentaban los gemidos de Shun, al igual que el movimiento de su cadera que le pedía cada vez más.
Finalmente Hyoga terminó por derramarse en el interior de andrómeda, causando que también éste se derramara entre sus abdómenes.
Hyoga abandonó el cuerpo de Shun y con un tierno beso ambos cayeron
dormidos, andrómeda sobre el pecho del cisne y con los brazos de éste
alrededor envolviéndolo en un cálido abrazo.